Infancia

La Barbie, la morocha y la tuerta, lo iban a matar al Cacho, no pasaba de hoy, eso era sabido.

- ¿Barbie, cuantas pastillas para dormir le mezclaste con el agua?
- 6, debe alcanzar con eso me parece.
- ¿6? ¡Hija de puta, lo vas a matar con eso!- Dijo la tuerta.
- Y acaso no es esa la idea, hacerlo mierda a este guanaco de una vez por todas.
- Si, pero no empastillado, este gil tiene que sufrir ¿Estas segura que la vieja esta laburando no?
- Si tuerta, si, el único día libre es el jueves y estamos a lunes recién.- La morocha la tenia clara con las fechas.

Las chicas se arrimaron despacio a la cama, cada una con una tijera, haciendo un esfuerzo gigante por cada centímetro que avanzaban, en silencio, al amparo de la oscuridad, las 3 estaban desnudas, la morocha les dijo que era mejor así porque es mas fácil para limpiarse la sangre después y puta madre que iba a haber sangre.

- ¿Che, respira o esta muerto?
- Respira, quedate tranquila, esto mucho no va a durar, ya saben, las 3 al mismo tiempo, no hay que dejar que grite sino se va a despertar la nena.
- ¿Y si se despierta?
- Eso no va a pasar, no puede pasar!
- Bueno- dijo la Barbie- es ahora o nunca, a la cuenta de tres, uno, dos, tres.

La tuerta, quizás por su condición misma, le clavo la tijera en el ojo, Cacho tuvo un espasmo pero no pudo gritar, la Barbie ya le había clavado la otra tijera en el cuello con toda la furia y el odio que sentía por ese tipo, le abrió un gran surco de costado, rompiéndole la piel, la traquea, las cuerdas vocales, la sangre empezó a desparramarse por el viejo acolchado, inundando todo, la morocha un poco mas sádica le metió la tijera en la oreja, le dio duro hasta que hizo tope con algo allá en los recovecos de la cabeza, era la única de las tres que sonreía, a la muy hija de puta le gustaba le daba placer. Cacho no duro ni 20 segundos vivo, pero sufrió, sufrió como se merecía sufrir.
La escena no duró mas de un minuto, desnudas, ensangrentadas, las tres se limpiaron con la toalla húmeda que la Barbie había dejado preparada, jodido sacar la sangre cuando se seca, por eso hay que limpiarse rápido, se vistieron y cansadas por el esfuerzo entraron en la habitación de la nena, muy, muy despacio, sigilosamente, las 3 muñecas se acomodaron en el estante y adoptaron su firme posición de siempre, para esperar la mañana donde la nena se despertaría y las 4 juntas jugarían a ser princesas.

Ese hijo de mil putas, no la iba a violar nunca mas.

5 comentarios:

Wow! Genial. Coincido con Pitufo; espectacular el final!!
Aplausos!

 

Un solo renglon alcanzo para hacerme temblar

 

Narrar guionado. Y... es que Tevez es así. Se pone la camiseta, sale a la cancha y no importa de que cuadro sos: la pasión que le pone hace que ver su juego sea siempre de esos que mirás con emoción y predispuesto al aplauso.

 

GENIAL, me hizo estremecer

 

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